🍫 Platos con pasado: la historia del mole poblano
Un clásico mexicano que se cocina con alma
¡Hola familia!
Hoy en La Cazuela queremos platicarles sobre uno de esos platillos que todos hemos probado al menos una vez en la vida, y que cuando lo olemos o probamos, nos transporta a la casa de la abuela o a alguna fiesta familiar: el mole poblano.
Este platillo, espeso y de sabor profundo, no solo es delicioso… también guarda siglos de historia y tradición. Por eso decimos que más que una receta, el mole es un pedacito de identidad mexicana servido en plato hondo.
🌶️ ¿Qué lleva un buen mole?
El mole es una mezcla compleja, y por eso tan especial. Se prepara con chiles secos, especias, semillas, chocolate, pan, frutas y más. Su sabor es una combinación única de dulce, picante y un toque amargo que lo hace inolvidable. Cada ingrediente tiene su papel, y juntos crean magia.
📜 ¿De dónde viene el mole?
Hay muchas versiones, pero la más contada es esta:
Corría el siglo XVII en el convento de Santa Rosa, en Puebla. Las monjas, al enterarse que llegaría un personaje importante (algunos dicen que el virrey), se pusieron creativas con lo poco que tenían en la alacena: chiles, pan viejo, chocolate, especias y frutos secos. Lo sirvieron sobre guajolote (pavo), y el resultado fue tan bueno que hasta hoy lo seguimos preparando.
Pero también hay quienes dicen que el mole viene desde mucho antes, desde tiempos de los mexicas. Ellos ya hacían salsas con chiles, semillas y jitomates. Lo que sí es seguro es que el mole poblano representa ese mestizaje tan nuestro: lo indígena y lo español juntos en un mismo platillo.
👵 Un sabor que une generaciones
El mole poblano es ese plato que aparece en los momentos importantes: bodas, bautizos, fiestas patrias, y sí, hasta en los funerales. Cada familia tiene su versión, su toque secreto. Muchos lo aprendimos viendo a nuestras mamás o abuelitas moler los ingredientes en metate o licuadora, mientras en la olla ya hervía el pollo y el arroz estaba listo para acompañar.
❤️ Consejo desde La Cazuela
Si tienes ganas de reconectar con tus raíces o simplemente consentir a alguien con un platillo lleno de historia y sabor, anímate a preparar mole poblano. No importa si es tu primera vez. Como todo lo que vale la pena, el mole se cocina con calma, con amor… y con mucha paciencia.
Y si puedes, hazlo con alguien de la familia. Cocinar juntos también es una forma de mantener vivas nuestras tradiciones.
Diego Cota
Solo he probado un mole de Guatemala, espero ir pronto a Mexico para degustar su mole! ☺️
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